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Elige bien a tu compañero de batalla... Aquél que te dé la seguridad, en sí mismo y en ti, y que te haga saltar al precipicio sin dudas... La elección no se hace a la ligera ni basada en utopías, sino en convencimiento y muestras de poder ser a tumba abierta sin miedo, sin dudas, sin corazas... Ahí es!