La elección de tu vida, no por comodidad ni por descarte; que sea la mejor decisión que hayas tomado, que la volvieras a tomar cada uno de los días de tu vida, que nunca haya duda de tu decisión... A cambio, te lo recordaré en cada momento, te demostraré el porqué de tu decisión a cada paso y, siempre sabrás que es tu refugio seguro... Tu faro, mi tierra firme!
No es el destino. No son las vistas. No es el propio camino en sí; se trata, siempre, de quién te acompaña en tu caminar, quién agarra tu mano y quién te hace sentir que, en cualquier lugar, estás en casa, quién te hace hogar!
Elige bien a tu compañero de batalla... Aquél que te dé la seguridad, en sí mismo y en ti, y que te haga saltar al precipicio sin dudas... La elección no se hace a la ligera ni basada en utopías, sino en convencimiento y muestras de poder ser a tumba abierta sin miedo, sin dudas, sin corazas... Ahí es!
Comentarios
Publicar un comentario