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No es el destino.
No son las vistas.
No es el propio camino en sí; se trata, siempre, de quién te acompaña en tu caminar, quién agarra tu mano y quién te hace sentir que, en cualquier lugar, estás en casa, quién te hace hogar!
No es el destino.
No son las vistas.
No es el propio camino en sí; se trata, siempre, de quién te acompaña en tu caminar, quién agarra tu mano y quién te hace sentir que, en cualquier lugar, estás en casa, quién te hace hogar!
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